lunes, 9 de agosto de 2010

Niebla

La melodía aturdía tus palabras...
Alguíen ahi parado cortaba tus alas mientras caías,
sentí como desangrabas tus penas sin encontrar tu herida.
Fue en ese instante, cuando aquel frío seco
te invadió, y no dejó que te piense mas...
Aquella noche entendí porque desapareciste
entre la niebla, vacío, sólo, apostando mi alma
en un simple juego de cartas...
No percibí si los diamantes que llevaba
eran tan fuertes para sobrellevar el ardor
que provoco aquel As de espadas que me perforo.
Dejando partes de mí en aquel viejo bar de la estacíon.
Escapé corriendo, huyendo entre calles sucias y olvidadas
cuando en una esquina te ví, arrodillada, triste
esperando aquel carruaje que te lleve lejos...

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