Bien, luego de esa pequeña introducción a lo que soy hoy, a los 25 años de edad me pienso encomendar a la tarea que aquí me trajo, contarles realmente quien soy yo… O lo que creo ser, mejor dicho, para poder ir hablando el mismo idioma.
Empecemos por recordarles algo que seguramente, quien leyó esa especie de introducción sabe de lo que hablo, soy un jugar compulsivo (mi vida es una apuesta, a que, bien no lo se, pero convengamos “es una apuesta).
Hoy me levante medio pensativo, intentando recordar lo mal y lo bien que fue surgiendo mi fin de semana, digo lo bien y lo mal porque para empezar lo que había planeado hacer el viernes por la noche como para arrancar el fin de semana con todas las pilas se vino abajo. Un poco el cansancio mismo de viajar todos los días 6 horas para llegar a la oficina (Son casi 3 para salir de Marcos Paz viajando tranquilo y otras 3 para regresar de Capital Federal hasta Marcos Paz, vuelvo a repetir, siempre tratando de viajar en transporte publico con la mejor calidad posible, igualmente ese será otro capitulo aparte) y otro poco merodeando la pobreza de estar llegando a fin de mes. En definitiva, el programa que se había armado era simplemente mirar unas películas tranquilo en la pasividad de la noche acompañado por un chocolate caliente, pero dada las circunstancias antes mencionadas (el cansancio físico y mental por sobre todo), y el viaje que debíamos realizar el sábado bien temprano con el “Feo” (así llamo yo a Andrés, mi mejor amigo, mas que amigo un hermano de la vida) terminaron por encriptar el primero de mis planes. Así que todo se resumió a hacer un poco de zapping televisivo y matar el tiempo con un poco de Fútbol en la Play. Al cabo de unos minutos el sueño se apodero de mi, haciendo que me encierre en el cuarto a esperar el nuevo día con un poco mas de entusiasmo que el día q se estaba terminando.
Sábado 07:00 a.m.
Suena el despertador constantemente, entre vueltas y revueltas logro abrir los ojos sin que el instinto me pueda y por decimocuarta vez coloque el despertador diez minutos mas tarde para seguir con la “siestita” antes de levantarme de una buena vez. Paso siguiente como es debido, una buena ducha caliente para despabilarme. Sin esa ducha, juro que no puedo hacer nada (esta científicamente comprobado por mí que si no me ducho por la mañana no llego a despabilarme) y después de cambiarme dentro del baño para no hacer tanto alboroto y despertar a todos en mi casa, me dirijo a la cocina, punto en común donde la mayoría no solo prepara su desayuno diario sino que también lo ingiere ahí mismo. Puse la pava, prepare el mate como suelo hacer cada día mientras miraba el pronostico del tiempo para saber si necesitaba algo de abrigo (Algo totalmente entupido en mí, ya que haga frió o calor, llueva o granice, si decidí ponerme algo me voy a quedar con el look que elegí para la ocasión sin importarme absolutamente nada), volví a hacer zapping, esta vez solo era para matar un poco el tiempo, hasta que junte coraje previo aviso al “Feo” mediante mensaje de texto (malditos celulares que se apoderaron de la vida de millones de personas, en los cuales me incluyo) y me dispuse a partir hacia su casa en la moto para luego tomarnos el tren en la vieja estación del pueblo como le llamamos los habitantes de esta maldita ciudad. Al cruzar la plaza recuerdo que fue el olor a cigarrillo de un hombre barbudo quien despertó el instinto de fumar el primer cigarrillo de la mañana y fue justo ahí cuando note que no tenia mas, gire en contra mano por la calle Bartolomé Mitre como desesperado hasta frenar en el kiosco 24 horas que esta justo enfrente de la peluquería de mi hermana, compre el tan ansiado vicio y al prender el primero (luego del ritual de despegarle la estampilla y dar vuelta el primero que esta justo en el medio para que sea el ultimo del paquete en ser prendido) cuando siento que desde el bolsillo derecho donde había guardado el teléfono celular salía el sonido de una llamada entrante. Era el “Feo” con la noticia de que se había confundido al mirar los horarios de trenes y no íbamos a llegar con los horarios para hacer todo lo que teníamos que hacer. Así que sin mas, prendí la moto nuevamente y salí a dar una vuelta para terminar el cigarrillo recién encendido, ya con la idea de llegar y enroscarme entre las sabanas de nuevo, y fue lo que hice. Puse el despertador para que sonara cerca de la hora del almuerzo. Antes de lo previsto por mí, vino a mi habitación mi madre a pedirme el grandísimo favor de ir a buscar el tan famoso Locro que nos había regalado mi hermana mayor ya que lo habían terminado de hacer minutos atrás en el restaurante donde ella trabaja. Sin mucho animo accedí a retirar el pedido para poder almorzar, volviendo a casa tuve que hacer una parada obligada en la casa de mi novia, ya que estaba sentada en la puerta de su casa junto a la madre, su hermana y sus tres sobrinos, después de jugar unos minutos seguí mi rumbo hasta llegar a casa, sin preámbulos comimos, por cierto el Locro era delicioso, no tenia muchas ganas de hacer nada hasta que se me ocurrió la idea de tomarme la tarde libre.
Después de la sobre mesa, y de esperar que entre mi hermana y mi vieja levanten la mesa y acomoden todo, prendí la cocina y calenté agua para el termo.
Día soleado tirando a caluroso, en especial me encanta ese tipo de día, no caluroso caluroso de esos calores que no te dejan respirar, sino todo lo contrario que el sol no sea protagonista de nuestros reniegos sino un acompañante predilecto para tirarse al pasto. Cargue la mochila con el termo y el equipo de mate y salí casi disparado. Llegue a la plaza, a mi segunda casa, un lugar único donde siempre que me puedo hacer un tiempo y me escapo de toda realidad, entre mate y mate recordé que no había agarrado ningún libro ni nada para echar a correr mi imaginación, retorne a mi casa y volví ya con libro, cuaderno y lapicera a esperar que la mente me llame para plasmar sobre hoja en blanco lo que la lapicera me quería decir. Compuse algún que otro tema (si si, leíste bien, el negro chanta quien suscribe todavía se da el tupe de autoproclamarse “músico”, ja!) cuando advertí que ya era hora casi de cambiarse para hacer algo de deporte (juntarse con los pibes a practicar algo de fútbol lejos de ese aparato electrónico con el que solemos pasar varias horas a la semana. Los partidos como se acostumbra se estiraron mas de la cuenta, lo que hizo que termináramos un rato mucho mayor al que suelen terminar. Cerca de las 22:30 cuando llego para ducharme, comer algo a las ligeras y pasar a buscar a Luciana (ah, el detalle que pase por alto! Luciana es el nombre de mi novia) y justo cuando me disponía a responder uno de los tantos llamados y mensajes que me habían realizado se armo la famosa “EKATOMBE”, discusión sin sentido que arrastro otras tantas cosas como suele suceder cada vez que una pareja discute y trae a colisión cosas que quedaron inclusas alguna vez pero que nada tienen que ver con el tema que inicio cierto desequilibrio. En resumidas cuentas, otra vez a dormir temprano (porque sin plata tampoco se puede salir a ningún lado), salvo que dentro de esos planes también de sábado por la noche ya destrozados se encontraban mirar otra serie de películas pero con la culminación de que terminaríamos durmiendo juntos con Lu en mi cama, cosa que tampoco sucedió por la discusión antes descripta.
Domingo… Domingo cuesta para arriba todo, desde el almuerzo con los llamados previos a la recomposición de la pareja, pasando por la filosófica charla interrumpida con Sebas (dueño del kiosco de la estación de trenes) con quien si todo marcha bien, podremos hacer catarsis juntos con la música hasta el posterior encuentro con Lu con un motivo cualquiera como lo fue mirar un festival musical a beneficio de un pueblito sin agua potable de la provincia noterña del Chaco. Resulto ser una tarde agradable, muy amena. Entre los cuales tuve la grata noticia de darme cuenta o mejor dicho reafirmar parte de mis pensamientos, fue Jony (el guitarrista de mi banda) quien me trajo la noticia de que lo habían querido convocar para una banda de música reggae de una gente amiga. Después de eso bromeamos en grupo junto con la Peluquera (mi hermana mas chica), su novio, Pablo un amigo de ambos en común y su novia. Así paso toda la tarde, entre mates, música al aire libre y bromas.
Llego la noche, compre para hacer de cenar unas hamburguesas, después de cenar unas vueltas por la noche Marcospacesce junto con otro cigarrillo para variar (juro que pienso dejarlo porque si el sabor ya me apetece pero no puedo, NO PUEDO!!!) y al llegar a casa, un poco de lectura en la cama y…
Hasta mañana.
lunes, 3 de mayo de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)