Oscureció, aquel rayo de sol
que nos iluminó, cayó.
Bajo la atenta mirada de la luna
y en ella, esa espesa bruma
te contempla en el aire, altiva
tranquilamente ansiosa.
Comenzaron a desagarrarse esas raíces
que ayer nos unió, haciendonos uno
y hoy mirar atrás empieza a arder
como aquel puñal que ingresa a 45°
y gira a 90° subiendo hasta el pecho
derramando esa miel que embellece este
dolor.
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