martes, 3 de agosto de 2010

Lindo dia para quemar...

Ah, que magnifico día! –Pensé-



Últimamente no iba del todo bien para mi, pero este día me sentía muy bien, capaz de todo, sonriente, optimista… Este iba ser mi mejor día en mucho tiempo.


Acababa de dejar el subte sobre la calle Lima, y al salir a la calle respire profundamente, como si estuviera en el campo, pero ni todo el smog y los malos olores mermaron mi optimismo. Me dirigí hacia el lugar de trabajo, ya estaba a unos cuantos pasos, exactamente en aquel cruce de la avenida mas grande del mundo con otra algo menos conocida pero que me llegaba por mis recuerdos de adelocente cuando practicaba Rugby, cuando de pronto algo me llamó la atención: a unos pocos metros, una espectacular figura femenina se movía con una pequeña de la mano, no lo pensé dos veces y entonces aceleré el paso para poder ver mejor, pero cuando mi imaginación empezaba a volar, un movimiento brusco rompió el encanto, vi que la dama volteo a ver a la niña, dirigiéndole algunas palabras que no alcance a distinguir y entonces la niña, inesperadamente, giró y soltó la mano de la dama corriendo directamente al centro de la avenida. A menos de dos metros, ni siquiera lo pensé, me vi corriendo hacia la niña a toda velocidad, no dudé ni por un instante en alcanzarla y ponerla a salvo… Lamentablemente a pesar de todo mi optimismo y de la sensación de plenitud, mis piernas y reflejos no respondieron tan bien como mi mente, efectivamente la alcancé rápidamente, pero no me pude detener y girar tan rápido como requería la situación, pues aun cuando aquel auto frenó desesperadamente, era inevitable el golpe, alcancé a dar un paso hacia la acera y cuando percibí que no lo lograría, miré el rostro de angustia de la madre, estirando sus brazos al máximo, pero parecía tan lejos…


Le sonreí por un instante, al momento de lanzarle la niña con todas mis fuerzas, alcancé a ver como abrazaba llorando a la niña y como giro su rostro hacia mi, pero jamás llegué a verlo…


Un chillido de llantas seguido de un fuerte golpe, seco, llamó la atención de mucha gente, algunos incluso vieron volar un cuerpo algunos metros, chocar contra un auto y caer al suelo. En pocos segundos, mucha gente se encontraba alrededor, muchos preguntando que había sucedido.


Una voz se escuchó con claridad –se lo tenía merecido, se quiso robar a la niña-


- Si, yo vi como se la arrebató a su madre- terció otro


Pronto un gran murmullo creció tornándose casi en tumulto: varios escupieron el cuerpo, muchos lo maldijeron y casi todos aprobaron lo sucedido, incluso uno lanzó una patada a aquel cadáver.


- No vale la pena, ya pago su crimen- se dejó oír una voz, y poco a poco se calmaron los ánimos, la mayoría dio la espalda alejándose de el lugar comentando sus impresiones de lo acontecido. Algunos mas acudieron a dar apoyo a la dama y a la niña – no se preocupe ya viene la ayuda- dijo alguno, al tiempo que se escuchaban las cada vez mas cercanas sirenas de ambulancias y patrullas…

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